jueves, 27 de noviembre de 2014

Dice el libro que los piraha cambian de nombres dos, tres, cuatro veces a lo largo de su vida. Pero no es sólo un cambio de nombre, es también un cambio de identidad, ahora son otros, diferentes.

Se trata de una tribu de la selva amazónica.

Yo ya no soy ni la niña, ni la adolescente ni muchas otras.

Cuando recuerdo a mis amigas de siempre por aquel entonces (de 23 años para abajo) y las observo ahora no las reconozco. Estuve unos años fuera y al volver no sé si habían cambiado ellas o mi percepción. 

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Después de no sé cuantos años, he vuelto.

Al principio, vivía cerca de Alonso Martinez, en una casa preciosa que pertenecía al hijo de unos amigos de mis padres. Se la compró pensando que pasaría el resto de su vida en la capital  Entonces, le trasladaron. Y entré yo a estrenar un fabuloso primer piso en la calle J.

En aquella cama me acosté con mi primera novia. Cerca, alquilábamos películas y juegos para la play, comíamos hamburguesas del burger, verduras del mercado. Ella vivía con sus padres algunas paradas de metro más allá. Yo vivía sola.